Trazos del libreto "¿quien me ha robado mi queso?" de Espencer Jhonson
La historia es sencilla: cuatro personajes (dos ratones y dos personitas) viven en un laberinto de una central quesera. En su más preciada nave el queso se agota. Los ratones, por instinto, salen al laberinto a buscar una nueva, pero de las dos personitas, y después de superar el miedo, una se lanza a la aventura.
Yo, aquí, y con permiso del autor, sólo narro los pensamientos de la personita más aventurera en su largo recorrido por el laberinto . El piensa que si no cambias o te cruzas de brazos, te extingues (recordad que no tenían comida). Tiene que avanzar en una nueva dirección,. Reconoce su miedo, pero se da cuenta de que el miedo, puede convertirse en ira, como le ha pasado a su compañero. Supo que el miedo es algo que uno debe respetar, ya que te aparta del peligro, pero advirtió, según caminaba, que casi todos sus miedos eran irracionales, que lo habían apartado del cambio, cuando lo que realmente él lo que necesitaba, era ese cambio. .También comprovó, que si ese miedo lo dejas atrás te sientes libre.
Pero lo que más le motivó, fue el descubrimiento de que a veces las cosas cambian, y no vuelven a ser como antes, que la vida se mueve, y nosotros también debemos hacerlo. Que notar enseguida los nuevos cambios, ayuda a adaptarse a los cambios más grandes que están por llegar, he importante, si uno advertía cuándo empezaban a producirse los pequeños cambios, estaría más preparado para los grandes cambios que antes o después se producirían.
¿pero cómo cambiar? Descubrió que había empezado el cambio cuando había aprendido a reirse de sí mismo al ser consciente de lo mal que actuó al principio, cuando el miedo y la dejadez no le dejaban partir. Se dio cuenta de que la manera más rápida de cambiar es reirse de la propia estupidez. Después, ya se es libre y se puede seguir avanzando.
Cuando por fin encontró una nave repleta de queso, la más grande que habían visto sus ojos, y vio que sus amigos los ratones ya llevaban tiempo allí, comprendió que ellos llevaban una vida simple. No analizaban en exceso ni complicaban demasiado las cosas. Ellos cambiaron con la situación, y supo que uno puede aprender a vivir con el cambio


Ligia Bohórquez dijo
Y ¿cómo conseguir el nuevo queso, si se es jubilada, de 55 años?
14 Mayo 2007 | 03:46 AM